martes, 29 de octubre de 2013

(POST-DATA: "CLARIN"). LA CORTE Y "EL SUEÑO -REVOLUCIONARIO- DE UN PAÍS NORMAL"

(ver post-data sobre Clarín, más abajo) 


Advertencia: Este es un post esperanzado y telúrico, nacional, popular y democrático: Se ruega leer escuchando la mejor canción jamás escrita por, Fito Paez. El himno más puro de la revolución humana (y el coro de Fabi, al final, es la miel total).
http://www.youtube.com/watch?v=JV9FHHQ5pvE
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En la penúltima frase de su discurso de asunción a la presidencia, Néstor Kirchner planteó un típico sueño paradojal; lo podríamos llamar "La revolución de la normalidad".

Dijo el presidente: "Vengo a proponerles un sueño: quiero una Argentina unida, quiero una Argentina normal, quiero que seamos un país serio, pero, además, quiero un país más justo".



La normalidad es bastante simple (y aún así, en algunas ocasiones, una empresa revolucionaria y ardua). Por ejemplo:
a.- En un país normal, quienes habrían cometido crímenes, especialmente graves, son enjuiciados.
b.- En un país normal, la comunidad -y no los acreedores externos- deciden las políticas económicas y sociales.
c.- En un país normal, la Corte Suprema no trabaja al servicio del poder, ni del gobierno, sino al de Constitución.

En los años siguientes a 2003, Argentina realizó arduos esfuerzos hacia la normalidad: Enjuicio a los criminales del proceso impunes; recuperó autonomía económico/social frente a sus acreedores externos; y constituyó una Corte Suprema al servicio de la Constitución. 
No ha sido nada fácil: Los juicios han estado plagados de complicaciones; las deuda externa (con los holdouts y el club de parís) aún limita severamente la capacidad del país y la Corte Suprema no ha estado exenta de invitaciones a tomar el palacio de tribunales (Hebe), o de denuncias de pactos ilegales con el Gobierno (Lilita).

Pero como dije, la normalidad puede ser una empresa ardua y casi revolucionaria; y creo que toda la comunidad política reconoce, valora y apoya los esfuerzos en esos tres campos.

Muy bien, ahora agrego otra obviedad, casi revolucionaria: En un país normal, ninguna voluntad está por encima de la Constitución (podemos discutir sobre lo que la Constitución efectivamente dice, claro, pero una vez que reconocemos lo que dice, ninguna voluntad está por encima de ella).


Hace unos pocos meses, la Corte falló el caso de la "reforma del consejo de la magistratura". Como dijimos en aquel momento, era un caso fácil: la ley violaba flagrantemente la Constitución, y la Corte así lo resolvió. Lo normal era que así lo hiciera.

Hace unos pocos días, la Corte resolvió -cautelarmente- en el caso de "la re-reelección" del gobernador de Santiago del Estero. Era, acaso, el caso más fácil de los últimos diez años: La habilitación de la re-reelección violaba flagrantemente la constitución provincial, comprometía su piso republicano e implicaba una interpretación absurda de los derechos fundamentales; y la Corte así lo resolvió. Lo normal era que así lo hiciera.


Es curioso (bueno en realidad, no): En ninguno de los dos casos, la comunidad daba por sentado que la Corte haría lo normal (nadie descontaba el primero de los fallos, y muchos se han sorprendido del segundo de ellos).

Es más, en el primero de los casos, el gobierno y sus simpatizantes desplegaron una energía política, comunicacional descomunal orientada a dificultar en la mayor medida posible que la Corte resolviera el caso con normalidad.

Han pasado ya 10 años desde que el presidente Kirchner propuso el paradojal sueño casi-revolucionario de un país normal.

Una década después, es posible que la Corte Suprema lo esté realizando. 

Deberíamos ayudarla, contribuir a su realización. Ojalá lo hiciéramos. Sería un lindo gesto para realizar el legado de aquella presidencia, y consolidar nuestra democracia.

PD:  "D.L.G.", el título de la canción, significa "De Los Grones"


POST-DATA: CLARÍN

La Corte Falló cuando debía, y cómo debía (procedimental y argumentalmente).

No tengo idea, pues no conozco los hechos, , si falló lo qué debía (y soy deferente a lo que ha dicho)....pero el cuándo y el cómo, impecables.

Falló cuando debía: era sensato para todos que no lo hiciera en el ciclo pre-electoral (que duró desde la campaña pre-paso);  no debía hacerlo per saltum, ni podía hacerlo en 3 meses post decisión de cámara...era muy complicado definir los votos, y hay que darle crédito por ello.

Falló como debía, en un doble sentido: procedimental: El proceso pre-decisorio fue impecable; la audiencia pública excelente y la reserva de al información imprescindible. Pero también falló cómo debía a nivel argumental:  (me refiero al voto principal, que leí en detalle) en relación con (a) cómo entender la libertad de expresión, (b) cómo entender la protección constitucional de la propiedad, (c) cómo entender el test simple de razonabilidad, (d) por qué era procedente aplicar ese test y no otro más exigente...(e) cómo entender la democracia y el rol de la lib. de expresión como un presupuesto (f) como denunciar y situar las cuestiones relativas a los groseros abusos institucionales que ha estado cometiendo el gobierno en relación con la libertad de expresión en el último tiempo.

Sobre si falló lo que debía....:el pasaje clave está en el considerando 32 en el que la Corte dice que el perito económico dice que Clarín se va al tacho, pero no lo fundamenta bien...Yo le creo (porque le debo creer) a la Corte; y mi apoyo es deferente, en ese punto.

PERO SOBRE TODO, LO HERMOSO DEL FALLO ES QUE MERECE CONFORMAR EL SENTIDO COMÚN DE NUESTRA DEMOCRACIA CONSTITUCIONAL...

Y LO OTRO, LO MÁS IMPORTANTE ES QUE, DE UNA BUENA VEZ, DE UNA BENDITA BUENA VEZ, PODRÍAMOS COMPROMETERNOS TODOS/AS A TOMARNOS A LA CORTE EN SERIO, COMO UNA AUTORIDAD LEGÍTIMA, Y TRABAJAR JUNTOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE LAS MEJORES INTERPRETACIONES CONSTITUCIONALES (y cuando falle al fallar, criticarla pero como autoridad legítima, como se critica a las autoridades legítimas....y si nos traicionan y se corrompen, se venden..entonces enjuiciarla..pero basta de la cobardía cínica irresponsable de atacar la legitimidad de la Corte...tengamos un país normal)

3 comentarios:

  1. gustavo, ahí disentimos, no creo que sobre el fondo (yo podría haber firmado un resultado en parte similar), pero sobre la idea de libertad de expresión, y el escrutinio débil, me parece mal, y grave (y el modo en que diferencia el caso con río negro, mal también)

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  2. voy a precisar mejor lo que me parece bien y no tanto del voto. calibrarlo, a ver hasta dónde me acerco.

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