lunes, 12 de agosto de 2013

AHORA SÍ, EL ASUNTO DE LA LEY DE MEDIOS (O NO?)

Todas las instituciones cuya función consiste en TOMAR DECISIONES PÚBLICAS se juegan su legitimidad (y con ella, la del sistema institucional en general) en cada decisión relevante que adoptan.
La Corte Suprema no es la excepción, más bien, es el caso más claro. 
El caso "clarín" es un episodio previsiblemente crucial en este camino arduo de dar sentido a nuestras prácticas institucionales. Así que, discutamos un poco sobre lo que puede pasar, lo que debería pasar, etc.

Veamos...

Si la consistencia, la integridad y la transparencia son virtudes públicas por las que la Corte quiere ser reconocida (y fortalecer su legitimidad) su decisión en el caso "Clarín" debería ser inminente. La Corte habló demasiado y demasiado claro sobre la urgencia en el asunto.

Si la Corte quisiera -como creo que quiere- asentar dicha legitimidad "también" en cierto tacto estratégico relativo a cuándo y cómo fallar (y sobre todo, NO fallar, como escribiera hace algún tiempo) no se podría descartar que dicho caso quedara en el freezer, ante una falta de presión pública del gobierno -o incluso un acuerdo secreto con el gobierno- de no mover las aguas hasta el año próximo, o por tiempo indefinido (no son pocos los casos en la política argentina en los que los jugadores quedan en empates inestables e irresueltos por años, es más, ese suele ser el estado normal de nuestra política).

El silencio de radio -y televisión- del Gobierno en relación con la presión -casi insufrible- que acostumbraron a poner a la Corte en meses pasados para que apurara el juicio podría explicarse por el foco electoral de las primarias o las legislativas de octubre, pero también por cálculos de costos/ganancias de llevar a hechos institucionales sin vuelta atrás la implementación de la desinversión en Clarín, cuando la popularidad del gobierno no pasa por su mejor momento.

Así las cosas, pareciera que la Corte tendría dos opciones básicas que balancear: (1) Fallar rápido, para ser consistente con lo que dijo que haría, y pidió a otros que hagan (2) Demorar el fallo, para evitar los costos de una decisión que sólo puede ser polémica.

Si la Corte fuera a fallar sustantivamente a favor de Clarín (es decir, le permite seguir con sus licencias, o le da un plazo más largo de desinversión, tal que pueda negociar tranquilo una derogación de la ley en los próximos 2 años y medio), entonces le debería dar lo mismo fallar ahora que demorar el fallo y su opción entre "consistencia" y "estrategia" sería lo que definirá su conducta (salvo que el gob. decidiera hacerle pagar costos de demorar, lo que no está claro que haría, como dije antes). 

Pero si la Corte fuera a fallar sustantivamente a favor del Gobierno (legitimando una desinversión estructural e inmediata de Clarín) seguramente lo haría (lo debería hacer) bien pronto, pues la demora en sí de algo que la Corte entiende como imperioso e inmediato sería un daño innecesario. El problema es que un fallo a favor del gob. -por lo que dije antes- también podría minar la incipiente confianza pública sobre la independencia de la Corte.

Entonces....

Entonces, como siempre...la legitimidad de una institución que toma decisiones públicas se construye -digo yo, pomposamente, como quien dice lo obvio- por tres caminos:
(a) simbólico
(b) sustantivo
(c) procedimental.

A.- La legitimidad simbólica de la Corte es mínima (aunque sea la más alta de las últimas 3 décadas), y "justicia legítima" trabaja cada vez que puede para bajarla aún más (je).
En todo caso, no es suficiente para que se apoye en ella en los momentos críticos. Nadie cree que "la Corte es la Corte" y tiene legitimidad por ese sólo hecho. En cuanto se mande una macana le toman tribunales (Hebe la primera)

B.- La legitimidad sustantiva -esa que viene por la "calidad", la "corrección" de las decisiones- difícilmente pueda ayudar en este caso que se ha vuelto tán controversial. 
Es casi imposible -aunque en el caso del corralito, finalmente se logró, así que no podemos descartarlo- que se encuentre una "decisión" que encaje tan bien que todos los competidores la reconozcan como legítimamente imparcial y sustantivamente correcta. En todo caso, lo que se juega la Corte, si apuesta sólo a la legitimidad sustantiva es casi un pleno en la ruleta.

C.- El camino mejor -como siempre en el proceso de construcción de legitimidad de las instituciones públicas bajo el paradigma de la democracia (je)- es el procedimental. 
El camino que mejor le quedaría a la Corte (y a todos nosotros, que es lo que importa) para preservar legitimidad institucional (o mejor aún, fortalecerla) y encausar el conflicto y el caso hacia una decisión aceptable...está en el procedimiento.

La Corte, que seguro estudió y conoce el caso, los hechos, las cuestiones claves, con toda profundidad, mejor que en ningún otro caso, está en las mejores condiciones para hacer que (1) el propio procedimiento previo a la decisión nos muestre cuál es la mejor decisión, incluso antes de tomarla; o (2) mejor aún, nos muestre lo difícil que es el caso y la decisión, lo dilemático que es, todas las cosas consideradas, y (3) así nos permita comprender que honestamente se puede fallar para un lado u otro, o que pueden haber desacuerdos sobre la decisión sustantivamente correcta, como probablemente haya entre lxs propixs juecxs de la Corte (aunque en ambos lados se esté seguro de que "x" es la decisión correcta); y con ello, maximizar la comprensión y aceptabilidad social de la decisión final, cualquiera sea.

La Corte podría, y yo me animo a decir que es lo mejor que podría hacer, usar lo mejor de sus inventos de la última década: (A)  convocar a las partes del juicio a una audiencia pública, en la que bien podría ocuparse de mostrar los puntos fuertes y débiles de cada posición, obligar a los representantes del estado y clarín a dar sus mejores argumentos y ponerlos en aprietos frente a los peores. (2) convocar a toda la comunidad -ciudadanos, empresarios, intelectuales, académicos, trabajadores de prensa, ongs, etc.- a discutir cómo deberíamos entender la constitución en este caso, y cómo deberíamos entender la ley, y el proceder del estado a la luz de la constitución, en este caso; abriendo la causa formalmente a la presentación de "amicus curiae".

Si no es ahora, cuándo! (hace unos pocos meses reformuló el reglamento para amicus curiae, tomó audiencias..ahora es el momento de que estas herramientas pueden ayudarle procedimentalmente, no sólo simbólicamente a construir aceptabilidad y comprensión para sus fallos difíciles)

La Corte podría hacer las dos cosas, sin ningún problema, en las próximas 4 semanas, y fallar antes de la primavera, incluyendo en el fallo (cuya sustancia lxs juecxs ya deben haber preparado) su análisis de estos aportes. 

Habrá que ver....qué momentooooo

domingo, 11 de agosto de 2013

Primarias. Jueces Candidatos. Leyendo la ley 26.571 (sancionada a fines de 2009)


Me choco de frente con el artículo 15...parece que fuera otro país, parece que fuera hace mil años, parece que...
ARTICULO 15. — Modifícase el artículo 33 de la Ley Orgánica de los Partidos Políticos, 23.298, el que queda redactado de la siguiente manera:
"Artículo 33: No podrán ser precandidatos en elecciones primarias ni candidatos en elecciones generales a cargos públicos electivos nacionales, ni ser designados para ejercer cargos partidarios:...d) Los magistrados y funcionarios permanentes del Poder Judicial nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y tribunales de faltas municipales...Los partidos políticos no podrán registrar candidatos a cargos públicos electivos para las elecciones nacionales en violación a lo establecido en el presente artículo.
En fin...eran otros tiempos...ah, no, era ayer mismo, en fin....
(pensar que hoy podríamos haber estado votando qué jueces candidateados por los partidos políticos integrarían el consejo de la magistratura)



sábado, 10 de agosto de 2013

ABORTOS NO PUNIBLES. UNA AYUDITA DE MIS AMIGXS?

La cosa, la historia (el caso, pero no es caso, claro, es una vida) es así:

Digamos que ella se llama Rosa, vive en pareja hace años con el señor, digamos que se llama Juan, en la villa, digamos que es la 29.
 Rosa tiene un capital cultural muy bajo, apenas puede hablar correctamente, no estudió mucho, casi nada, entiende poco y no del todo bien, vive en bs. as. hace algunos años, tiene 32.
Juan se dedica al tráfico de drogas, es adicto, es violento, se va del hogar cuando se le cante y regresa cuando se le canta, y cuando regresa exige a Rosa tener sexo cuando él quiera y cómo el quiera, y cuando Rosa no quiere la golpea, la amenaza, a ella, o a sus padres ("tus padres están viejitos, algo les podría pasar", etc.).
Ha golpeado a Rosa muchas veces. . Rosa tiene dos hijos cuyo padre es Juan. Rosa no quería tener más hijos con Juan y tomaba anticonceptivos.
En ocasiones, Rosa ha pensado en envenenar a sus hijos y envenerarse ella para teminar con tanto sufrimiento.

Alguna vez Rosa acudió a la oficina de violencia doméstica, en la que -según ella entendió- le dijeron que podrían garantizarle una orden de exclusión del hogar a 300 metros de la casa, pero -según ella entendió- eso no la protegería cuando ella "camine a más de 300 metros" ("[mis] padres viven en la villa pero a más de 300 metros de mi casa").
Rosa no se anima a irse, y juan no acepta separarse, y la amenaza si algo de eso ocurriera ("mira que te pueden pasar cosas, que yo conozco a x, etc.).

Hace siete meses, Juan descubrió que Rosa tomaba anticonceptivos, la golpeó, le prohibió tomarlos ("sólo las putas toman anticonceptivos") y la amenazó. Desde entonces, Rosa usa anticoncepción de emergencia, después de cada relación que Juan decide tener.
Hace unas semanas Rosa descubrió que está embarazada y fue al centro de salud a pedir consejo sobre cómo interrumpir el embarazo. Está embarazada de 15 semanas, y para la interrupción del embarazo a esta edad gestacional la OMS indica que no es candidata para el tratamiento ambulatorio, sino que debe hacerse con internación.

La ginecóloga del centro de salud conversa sobre su situación y recaba información con la trabajadora social del centro. Su idea es que en el contexto familiar descripto, y ante el estado de amenazas, violencia y dependencia sexual existente en la pareja, la actividad sexual que dio lugar al embarazo sería violación.

Cuando se contacta con el servicio de obstetricia del hospital, la jefa le deja saber que duda que el encuadre del caso corresponda a uno de violación ("vive con él?, es su pareja?, tienen relaciones periódicamente?...pero si se abre esa puerta a una ola de casos armados de mujeres en pareja....").

La jefa del servicio del hospital de referencia geográfica entrevistará personalmente a Rosa en un par de días.
Previsiblemente no habrá historia clínica alguna, y la jefa tomará una decisión, informal, sobre el caso. En todo el servicio sólo hay 2 profesionales que no manifestaron objeción de conciencia (alguno de los que manifestaron objeción dijo "yo firmé, porque todos firmaban").

La obstetra intuye que Rosa será maltratada en la entrevista, y que la Jefa rechazará considerar su caso como uno de aborto no punible.

La cosa es...amigxs miembros de la comunidad jurídica...cuál es la regla para proceder en el marco de los los abortos no punibles cuando la calificación de "violación" es controversial, a primera vista, entre los médicos (no los hechos, sino la calificación de las relaciones en cuestión como violación).

Quién debe (y cómo) hacer este juicio interpretativo? (qué se yo si este caso es de violación o no?, dice la dra., yo quiero que sea, pero no sé, y seguro que la jefa quiere que no sea). Todxs tenemos en la cabeza los casos "claros" de violación, pero cómo hacer con los más complejos (insisto, en relación con la calificación de los hechos, no con la cosa sobre si son ciertos o no).

Qué deben hacer las médicas cuando hay desacuerdo entre ellas sobre este asunto...y presumiblemente toco ocurrirá sin "papeles"?
(por favor, no me digan "que la mande al "X"...que el equipo de allí se lo hace, jejej, la médica ya lo sabe, pero quiere saber cómo hay que proceder institucionalmente, y cómo saber si lo que hace la jefa es lo correcto, en términos institucionales, y qué debería hacer en el futuro, pues tiene una de estas situaciones cada 15 días en la villa).

Por favor, cualquier idea al respecto, se agradecerá.

A lxs amigxs que me conocen (supongo que se imaginarán cuán real o no puede ser el caso).

Gratzie.



jueves, 8 de agosto de 2013

JUSTICIA DISTRIBUTIVA EN DEMOCRACIAS JÓVENES (INJUSTAS)

Algo que recurrentemente me sorprende es la resignada aceptación (o la negación) institucional, social, política y jurídica de las crueles, graves y socialmente determinantes condiciones de injusticia distributiva con las que hemos conformado el país.

Quiero decir, el hecho de que sepamos (no podemos ignorarlo) que lo que "tenemos" -quienes tenemos- y no tienen -quienes no tienen- es producto, resultado, consecuencia de prácticas sociales/jurídica/institucionales indefendibles por su injusticia (sustantiva y procedimental). Y sin embargo, actuemos como si eso no fuera así (una especie de estado de negación colectiva exasperante).

Desde la pervertida aplicación de la enfiteusis en tiempos de Rivadavia en adelante, y sin dejar afuera prácticamente ninguna de las arenas de las relaciones sociales (tanto económicas, como políticas como familiares) la injusticia distributiva nos define como comunidad política, y define aquello con lo que contamos (o no) para llevar adelante nuestras vidas (y ni hablar si nos decidimos a incluir la sociedad de castas colonial, como debemos hacer).

Por eso, me resulta llamativo lo poco (lo nada) que discutimos sobre el desafío institucional de transformar radicalmente, y de manera urgente e impostergable, nuestra estructura de distribución de bienes, recursos y oportunidades; ahora que hemos decidido vivir en un estado legítimo (democrático y constitucional).

Ese adormecimiento me desespera.

Un interesante ejercicio para sacudirse la modorra y activar las alarmas de la redistribución puede encontrarse en este lindo libro, generosamente disponible en internet (el link está más abajo).

Si bien enfoca bastante en la salida de conflictos armados o dictaduras, y en el aspecto de la redistribución de la tierra, los puntos conceptuales son, creo, valiosos para pensar sociedades como las nuestras, donde la injusticia distributiva precedía largamente la emergencia de la dictadura (de hecho, el paper de Uprimny y Saffón da cuenta de ese rasgo, también en Colombia, por ejemplo).

Una agenda urgente para nuestra generación.

Tomemos el desafío de construir una teoría de la justicia para sociedades "desordenadas". El contractualismo filosófico no tiene una teoría para la transición (desde el colonialismo, la dictadura, lo que sea)....Y dicha teoría es lo único que necesitamos por aquí....o la escribimos nosotros, o seguiremos nadando en la piscina de gofio, discutiendo fórmulas sobre la "igualdad de bienestar", "capacidades", "velos de ignorancia", y mil etcéteras tan estimulantes como improductivas para dar el gran paso (el primero, el único verdaderamente importante).

Como en varias cosas, en las últimas décadas, los colombianos marcan el camino.

http://www.fichl.org/fileadmin/fichl/documents/FICHL_6_web.pdf


martes, 6 de agosto de 2013

El Constructivismo Jurídico (play the game)


by the way...hace mucho que no escuchás/ves a Queen, no? (muy mal)

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La profesión jurídica –y según dicen algunos, también la biografía de lxs abogadxs- están configuradas por un pendulante movimiento entre la “ingenuidad” y el “escepticismo” acerca del derecho y la realización de la 
justicia.

A cada una de estas actitudes corresponde un “sentido común teórico”.
1.- A la Ingenuidad = el Formalismo
2.- Al Escepticismo = el Realismo Crítico (o crítica hiperrealista)

Por supuesto, hay una tercera correspondencia –horrible- que resulta de combinar una actitud escéptica con una aproximación formalista: Esto conforma un cinismo miserable (la mayoría de las veces), o un desdoblamiento psicológico al límite de la disfuncionalidad –como el de quien no puede digerir un tabú. No voy a ocuparme aquí de esa lamentable anomalía, claro.

Volvamos pues a nuestras dos actitudes básicas: La ingenuidad asume que las normas del derecho realizan la justicia, y el escepticismo asume, o bien que no hay justicia que realizar, o que las normas del derecho no tienen potencia para hacerlo (las razones pueden ser diversas, la más vendedora, claro, es la idea de que tales normas funcionan siempre en favor una clase, o grupo, que domina injustamente).
Por supuesto, desde cualquiera de estas actitudes, la comunidad jurídica prácticamente no tiene responsabilidad alguna, ni mandato ético/moral/político alguno de construir justicia (o bien porque ella ya está formalizada en las normas, o bien porque su realización con el derecho es, como diría Oliveira sobre la esperanza, “una palmira gorda”).

El “constructivismo jurídico” rechaza el recorrido pendular de las dos actitudes dominantes. Acepta que generalmente el derecho opera en beneficio de grupos de poder, reconoce que no sabemos bien (o no estamos de acuerdo sobre) qué reclama la justicia. Al mismo tiempo, el “constructivismo jurídico” acepta que la operación del derecho ofrece muchas posibilidades sustantivas, procedimientales, formales y simbólicas para trabajar en búsqueda de justicia;  y –aquí su núcleo- el resultado al que se llegue en ese trabajo depende del tipo de práctica que construyamos con sus posibilidades…del tipo de juego que juguemos con el derecho.

El “constructivismo jurídico” asume la “artificialidad” del derecho; con eso asume su indeterminación, y con ello su potencialidad para ser (funcionar) de maneras muy diversas.
Como el deporte, la pintura, como la literatura, el derecho depende de lo que hagan con él quienes lo “usan” a través del tiempo. Es construido a medida que es ejecutado (esa es la idea de una práctica social abierta y fluyente, you know?).

El “constructivismo”, a diferencia de las otras dos actitudes, abraza la indeterminación (no la ignora, ni la suprime) y con ello asume también el desafío de proponer un sentido para la práctica del derecho (como una escuela de pintura); concretamente: hacer de éste un práctica a través de la cual podamos procesar nuestra búsquedas –erráticas y conflictivas- de justicia.

La maravilla del “constructivismo jurídico” es que desafía a (y permite) explorar al mismo tiempo lo que la justicia reclama, y cómo hacer que el derecho funcione mejor para procesar nuestras búsquedas, sin presuponer (ni requerir) nada más que nuestra actitud de jugar el juego de esa manera.

El “constructivismo jurídico” no tiene (no necesita, no busca) certezas, ni fundamentos. En eso es genuinamente postmoderno.
El “constructivismo jurídico” no presupone sentidos ni fines para la práctica del derecho, es una actitud tendiente a proponerlos, probarlos transformarlos ante cada buena idea sobre cómo podrían servirnos mejor. En eso es genuinamente pragmático.
El “constructivismo jurídico” no afirma que el nihilismo cínico esté equivocado. Simplemente rechaza esa actitud hacia el derecho y la justicia como poco atractivas y florecientes para darle identidad al juego (el juego que nos hacen jugar es feo, simplemente eso). En ese sentido es genuinamente lúdico.

Pero, postmoderno, prágmático y lúcido como és; nos ofrece una ética, una moral y una política valiente y valiosa, si tan solo queremos asumir su desafío.

Ojalá que no seamos demasiado cobardes, vagos o aburridos como para trabajar con el derecho por la justicia.

lunes, 5 de agosto de 2013

MILES - UNA Y OTRA VEZ

Hace años que trato de dimensionar lo que ha hecho MILES con la música, por la música, de la música, a la música... y a todxs quienen hacen música y la aprecian.

Por supuesto, siempre que intuyo que estoy llegando a comprender algo, se tipo se me escapa, como el viento, como el aliento, como un soplido que es a la vez un hachazo, una pincelada del mejor impresionismo, un surco en el alma, y tanto más.

Estas joyas humanas son manantiales tán vastos, tán generosos... fluyen de formas tán diversas que fascinan una y otra vez cada flanco de sensibilidad que tengamos disponibles.

Son lxs maravillizadorxs del mundo.


El tema con ellxs -igual que con lxs genixs en todas las artes- es encontrar el punto de entrada más hospitalario de su obra para nuestra propia sensibilidad.

A Picasso podés llegar por el guernica, por los desnudos, las meninas, los retratos, el azul, el rosa, etc...pero una vez que llegás, es inevitable que se apodere de vos. A Cortazar podés llegar por rayuela, los cuentos tempranos, el perseguidor, el socialismo, los cronopios, el jazz, los autonautas, la metaliteratura, etc... A Woody Allen podés encontrártelo de frente por el existencialismo, el amor, la ironía, los gags, el buen actor. La cosa es que una vez que llegás a ellxs, todo su mundo de atrapará, progresivamente...si tan solo te animás.

Miles es igual.

Quienes hablamos español tenemos la suerte de que con su propio nombre de MILES nos diga tanto, nos diga todo.

Mil veces podés llegar a Miles, si sabés buscarte en él.

Ese es el secreto: no tenés que buscarlo a él, tenés que buscarte vos mismx en su obra, porque, sin sudas, su obra te comprenderá, te identificará, en varios de sus fascinantes pliegues.

Cuando contemplamos la obra de MILES podemos apreciar la artificalidad de los géneros musicales. Escuchándolo, volvemos ( o llegamos) a un estado preanalítico de apreciación musical. Donde la música es (vuelve a ser) lo más básico, ondas coloridas que llegan a nosotros, desde adentro.

Para todxs aquellxs que nunca se animaron a Miles todavía. Para quienes no pudieron aún sacarse el pavimento de prejuicios sobre jazz y trompetas...un regalo que les cambiará la vida (lejos de todo eso, o no, pero no importa...háganme caso).

Miles viene hacia ustedes, una y otra vez.

Relájense, abran sus ojos, sus oídos, su piel, y déjense viajar. Es sólo música, "Time after time". Déjense llevar. Déjense partir la frente por lo más simple y puro del mundo.

Elegí cualquiera de las versiones....cada una de ellas es un deleite único, un paraíso de confort espiritual. un pequeño primer paso, a un mundo por descubrir. Por supuesto, la mejor forma de llegar a Miles es verlo en vivo, reinventando la música. como aquí...

Antes de que pasen los primeros 4 minutos, estarás comiendo de su mano.

De nada.


1985 (la versión más apasionada e intensa)
http://www.youtube.com/watch?v=rE8y7QAJ3ug

1987 (la más orquestada)
http://www.youtube.com/watch?v=L5qfuqXuqkI

1988 (la más sofisticada)
http://www.youtube.com/watch?v=0OvPcItS6WE

1990 (un año antes de su muerte)
http://www.youtube.com/watch?v=LcZjYowMpcM

jueves, 1 de agosto de 2013

MORIR DE FUTBOL

definitivamente, este post solo puede leerse con esta canción clavada en el alma
http://www.youtube.com/watch?v=WrpL0X0pLoo

"adentro queda un cuerpo, la bengala perdida se le posó, allí donde se grita gol"


Ya está, no hay vueltas. Ya ha ocurrido en mi ese secreto instante en el que algo se “ve” con una especie de clarividencia insoportable, que cambia nuestro entendimiento sobre algo, para siempre.

Por supuesto, cuando ocurre, advertimos que en realidad todo estaba ahí desde antes, como pedazos de un rompecabezas revuelto, que ahora –en ese secreto instante- se forman como una figura gestáltica, que por fin vemos –reconocemos, nos animamos a mirar de frente.

Y luego, la opción de hierro…actuar consistentemente –hacer lo que debemos- o hacer como si no lo hubieramos visto, devolver la figura gestáltica al revuelto rompecabezas.

En mi caso. Es tiempo de dar el paso.

El futbol argentino es un horror organizado; delictivo, mafioso, criminal, corrupto y –llegado el caso- asesino.

Así ha venido siendo por demasiado tiempo, alimentado de (y alimentado por) todxs nosotrxs, consumidorxs de camisetas, entradas, programas de radio, de televisión, festejadorxs de triunfos, sufridorxs de derrotas, creativxs de la cargada, discutidorxs de estilos, lectorxs de diarios y suplementos deportivos, celebradores o insultadores del sponsoreo gubernamental, coreadorxs de slogans cínicos e intolerantes (todo pasa, LTA y mil más).

Hace demasiado tiempo nos escandalizamos por las cíclicas muertas, la misma muerte una y otra vez, repetida karmáticamente, sin que aprendamos nada (salvo nuevas formas periodísticas de rasgarse las vestiduras por 3 minutos).

Hace demasiado tiempo nos escandalizamos por el crimen organizado del que participan como organizadores, instigadores, cómplices necesarios, cómplices voluntarios los dirigentes, los deportistas y sus entrenadores, los periodistas, las fuerzas de seguridad, los gobernantes.

Hace demasiado tiempo buscamos chivos expiatorios cómodos (desde un supervillano todopoderoso, un grupito de violentos, hasta “la violencia social generalizada”)… que nos dejan cómodamente “inocentes”, “limpios”, “impotentes”, tal que podamos seguir haciendo nada, siendo nada.

Igual que con todos los horrores organizados -con todos, sí- desde el genocidio de la dictadura hasta los cromagnones, el transporte asesino, las mil formas de trata de personas,...,pasando por todo lo que tu lucidez te permita reconocer…hemos desarrollado durante demasiado tiempo las más cobardes e irresponsables formas de “negación”, “búsqueda de chivos expiatorios cómodos”, “escandalización autoindulgente” que garantizan SÓLO UNA COSA: que todo siga igual, y nosotros comodxs en nuestro cobarde e irresponsable silloncito (mental).

Estamos muriéndonos de futbol (hace décadas).
Y ya no sirve separar “fútbol” y violencia y crimen”.

La matriz los une consustancialmente. El futbol argentino es violencia criminal.

Si aceptás el fútbol aceptas la violencia criminal. Incluso como un “daño colateral”, incluso como un “resultado no querido pero inevitable”. Al consumir el futbol argentino, aceptás su violencia y sus crímenes estructurales.

Qué dirás después, cuando la lucidez social ocurra? Dirás que “no sabías que era tán grave”, “dirás que estábamos prisioneros de 3 genios del mal”, “dirás que éramos rehenes”?. MENTIRA. VERGÜENZA. NOS ESTAMOS MINTIENDO, Y NOS ESPERA LA VERGÜENZA.

Ya está, no hay vueltas. “No quiero un valle de catacumbas, nunca más, no quiero que me llenen de sal, jugando hasta no poder”.

Hoy es el día en que dejo de consumir fútbol argentino (en todas sus formas, en todas sus manifestaciones, en todos sus círculos de ganancias). 
Hoy es el día en que me avergüenzo.
Hoy es el día en que, así, avergonzado de mi mismo, acuso a quienes siguen consumiéndolo (en las formas que sea) de ser partícipes este horror organizado; delictivo, mafioso, criminal, corrupto y –llegado el caso- asesino.